Padomon escribió:
Aclarando algunas cosas previas: Batakazo, la naturaleza no puede ser cruel nunca, ya que en ella no hay moral, ni bien ni mal, sino causas y consecuencias. No se que conducta puedes tachar de cruel, pero me imagino que te referiras al "juego" de algunos depredadores con las presas. Ese "juego" se da en respuesta a una conducta social y como entrenamiento a la caza, y supongo que como conducta vestigial a esta. Pero ruego que si hay un etologo en la sala me lo comente.
Me refiero a estos casos:
-Las orcas, cuando atrapan una foca, la lanzan al aire con la cola hasta que se aburren y entonces sí que se la comen. No sé si se trata de alguna señal que sirva para avisar a otras orcas de que ahí tienen comida, a ver si un etólogo nos lo cuenta.
-En un documental sobre felinos africanos, se siguió durante semanas a un grupo, y cuando encontraron una manada de gacelas, no sólo mataron las necesarias para comer la manada, sino que los felinos -no recuerdo la especie- se dedicaron a perseguir y matar a casi todas: una carnicería inútil no justificada, según el narrador, por pura diversión.
-Los simios son los animales más crueles: sobran ejemplos de maltrato a otros animales, sobre todo a simios más pequeños, la peor escena que vi fue un orangután comiéndose a mordiscos a una gacela que aún estaba viva. Supongo que de ahí, de los simios, nos viene a los humanos el germen de la crueldad.
-Los gatos, cuando atrapan un ratón, no lo matan, sino que lo marean y juegan con él, hiriéndolo cada vez más, hasta que se aburren y entonces sí se lo zampan en dos bocados. Quizás tenga que ver con el entrenamiento (tengo fotos de mi gata cuando llamó a sus gatitos para darles un ratón vivo para que practicaran la caza), pero no lo entiendo en un gato macho adulto.
-Mis perros: tienen 1300 m2 de finca privada y un monte público de varias hectáreas de superficie, pues siempre me cagan en el gramón en el que me tumbo a tomar el sol. Y eso no lo niegues: crueldad con premeditación.
Y lo de la etología, qué disciplina tan fascinante, cómo explica el comportamiento animal, y de paso, algunos comportamientos humanos.
Pero todo esto no justifica que al toro haya que torturarlo para lucimiento de un torero.