El sonido que hace temblar un templo milenario: 1.500 percusionistas invaden Narita
Hoy sábado 18 de abril ha arrancado en el templo Naritasan Shinshoji y la zona de Omotesando, en la ciudad de Narita (prefectura de Chiba), la 36ª edición del Narita Taiko Festival (成田太鼓祭), uno de los eventos más importantes del mundo dedicados al tambor tradicional japonés. La cita se extiende hasta mañana domingo 19 y congrega a 56 agrupaciones y cerca de 1.500 intérpretes llegados desde distintos puntos del país.
El programa se articula en varios bloques diferenciados: el Sengan Hana Taiko, actuación masiva matinal con el aforo del templo como caja de resonancia natural; el Naritasan Sennen Yoru Butai o "escenario nocturno de los mil años", que se celebra únicamente la noche del sábado iluminado por hogueras frente al templo; y el Senko Banrei Parade, desfile de clausura reservado al domingo por la Omotesando. A lo largo de los dos días hay actuaciones continuas en múltiples escenarios de la calle principal, con entrada libre salvo en el escenario nocturno, donde sólo es gratuita la zona de pie.
La actuación más esperada es la de Taiko Shudan Amanojaku, main guest del Sennen Yoru Butai. Fundada en diciembre de 1986 por Yoichi Watanabe —antes líder del histórico Sukeroku Daiko—, es una de las formaciones profesionales de wadaiko más respetadas del planeta, con giras en más de 40 países y cuatro actuaciones en el Teatro Nacional de Japón a sus espaldas.
Las composiciones de Watanabe combinan el pulso tradicional del tambor japonés con fraseos inspirados en los efectos sonoros del kabuki, patrones de campana latinos reinterpretados con sensibilidad nipona, y texturas que remiten al swing o la samba. Su pieza Kizuna nació como homenaje al centenario de la emigración japonesa a Brasil y se estrenó en Sao Paulo con 1.000 percusionistas tocándola al unísono. En directo, Amanojaku reduce el aparato escénico al mínimo —seis intérpretes, vestuario negro, pocos elementos— y deja el foco en la técnica, el control dinámico y la coreografía milimétrica.
Conviene recordar que el kumi-daiko, el formato de conjunto que hoy identificamos como "taiko", es sorprendentemente reciente: lo estableció Daihachi Oguchi en 1951 inspirándose precisamente en la batería de jazz para agrupar tambores de distintos tamaños y tonalidades en un mismo conjunto.
Desde entonces el fenómeno ha crecido hasta contar con miles de agrupaciones en Japón y una presencia sólida en Norteamérica —el San Francisco Taiko Dojo se fundó en 1968—, Sudamérica y Europa. Festivales como Narita funcionan como punto de encuentro de esa comunidad global y como termómetro de cómo evoluciona su lenguaje musical.
El domingo 19, el canal de Youtube del Sawara Festival Japan hará emisión en vivo.
La organización mantiene la web oficial nrtm.jp con el listado completo de grupos participantes, perfiles de intérpretes y horarios del escenario de la Omotesando. Eso sí, solo está japonés.


