Odiar la prensa jebi: Critica del disco del Loureiro en la Rock Hard

Tema en 'Off topic' comenzado por cobelo, 23 de Abril de 2007.

  1. Bueno, estoy de una mala ostia muy importante, estaba leyendo la Rock Hard en el bar y me he encontrado con esto, transcribo:

    "¡Horror! Siempre me molesta tener que enfrentarme a esta clase de discos, en los que uno no sabe bien por que camino tirar. La carrera de Kiko Loureiro en Angra me parece casi impecable; no solo ha demostrado su clase como guitarrista, sino como compositor. A Kiko el termino Hard Rock se le quedaba un poco pequeño; de ahí que no debiera resultar una sorpresa que ahora se descuelgue con un album en solitario, el segundo despues del agradable No Gravity, que dista mucho de lo que habíamos oido de el. Tiene sentido que entregue algo totalmente diferente a lo que hace con la banda con la que se gana la vida, pero no por eso hay que alabar un disco de Jazz Fussión que probablemente será muy interesante para los fans de Pat Metheny, pero que para un servidor carece de total interés. Así que aprobado para el músico y suspenso para la música"

    Lo firma un tal Carlos Martinez.

    No hay por donde cogerlo, pero lo que de verdad me da ganas de golpearle hasta dejarle tetraplégico es la total irresponsabilidad que demuestra al escribir esas barbaridades, hay mucha gente joven con el criterio aún en fase de formación que pueden ver su evolución coartada de una manera terrible al leer eso.

    Me parece que en el tema de las revistas Jebis esta es la gota que colma el vaso,
    QUE SE FORME UNA ASOCIACIÓN DE MÚSICOS YA! PARA APLICAR ALGÚN TIPO DE CENSURA EN LA PRENSA ESPECIALIZADA,
    opino que es la única solución visto el punto al que hemos llegado.
     
  2. TaD

    TaD

    yo a los 12 años me compraba toda la mierda de jevi rock,metal jamer y demas. La verdad es que la gran mayoria de gente que escribe ahi no tiene ni puta idea, son ultra comerciales y no son nada imparciales a la hora de reseñar discos o eventos. Por un lado es muy triste, los chavales que hoy empiezan a meterse en este mundillo pueden llegar a ser bastante influenciados por comentarios del estilo y ser incapaces de forjarse una opinion propia.
    Nunca terminare de agradecer a mi padre el haber puesto internet en casa, y tambien me gustaria desde aqui rendir un pequeño homenaje a esa gente que se deja la pasta, el tiempo y las ganas en editar fanzines impresos a la antigua usanza. Son los mejores.
     
  3. Eso se llama ser un cerrado de mente y no ver mas allá de su patético heavy metal de cuernos y tachuelas.

    Ni puta idea ke tiene el amigo...
     
  4. Por suerte muchos ya sabemos de que va la prensa heavy, en fin, que les den
     
  5. Lo triste es que todos quieren ser como MAGO DE OZ
     
  6. Yo siempre lo he dicho, estas revistas son como la Super Pop pero de negro y con mallas y pinchos. Y Mago de Oz son los Camela del heavy.
     
  7. Hombre no se por sacarle la cara al critico (nada mas lejos) y me parece muy mal que el tio exponga en una critica sus gustos personales, pero por ejemplo a mi me ponen a hacer una critica de... yo que se... los ultimos discos de deftones y diria que huelen a perro muerto y sudado, aunque a mucha gente le parezcan maravillosos

    El problema no es que no sepa de musica, es que deberia ser mas imparcial y no marcar tanto sus gustos a la hora de hacer las criticas... no?
     
  8. Pero no se, una cosa es un disco,pero el tio tira por tierra todo un estilo. Aun asi, mas o menos se puede saber si un disco tiene algo de calidad o no,lejos del estilo de musica, y lejos de que ese estilo sea de tu agrado.
    Pero todo esto es asi de toda la vida, si te gusta el jebi no tep uede gustar el punk, si te gusta el punk no te puede gustar el jebi ni el pop... Siempre es la misma mierda,lo suyo es escuhar la musica sin preocuparte del estilo que sea ni en el idioma en el que canten ni la mierda ke puedan soltar por la boca...
     
  9. yo no se como leeis esas cosas... en fin dan pena
     
  10. Yo llevo un tiempo que leo la Rock Hard, tendré los últimos 3 números o así. Hay cosas que me parecen mierda que te cagach y otras que no están mal del todo, pero como es la revista que más se ciñe a mis gustos pues suelo tirarme más a por ella, aunque tiene demasiados grupos powis y mucho flipamiento metalero por ahí en medio. Sospecho que si no tuviera que ir en Metro todas las mañanas y no tuviera épocas en las que no me apetece leer demasiado no compraría ni una sóla de estas revistas, la verdad xD.
     
  11. totalmente cierto, la prensa jebi da...pena...desde el "gran" mariskalrock, y su heavy rock hasta metal hammer....que se le va a hacer...pero algo si habria que hacer. Porque a mi ese tio me comio la cabeza unos cuantos meses...hasta que me di cuenta que no podia depender de la opinion de otros....pero eso, que pueden joder a mucha gente!
     
  12. Ancha es Castilla, y gran cantidad de chorradas caben en ella.....
     
  13. Apliquesen estos comentarios a la prensa de cualquier tipo, basada en comisiones, regalos, incentivos, cenas y comidas (si de rabo tambien)

    Una cosa que solia hacer antes, era comparar medios, si en 5 revistas distintas dicen lo mismo de un disco, o hay mucha pasta para pagar a todos o bien es un buen producto. Al final solo queda tu opinion, que esa si es imparcial...
     
  14. Eso es, cada uno tiene su opinion... yo escucho de todo (de todo quiere decir desde jazz a death, funk, clasica, electronica, heavy clasico o del punk mas cerdo al indiepop, el que no sale en la MTV), y la verdad, no me disgusta leer articulos de otros, aunque a veces me ria leyendolo, al igual que de vez en cuando me compro La Razon o escucho al señor Losantos en la COPE y comparto sus opiniones en un 0%, pero esta bien saber las opiniones de los demas, aunque solo sea pa quedarse asin ---> :-&
     
  15. Tios listos como el amigo Martinez le dan argumentos a cosas como la que sigue. Es una buena parrafada, pero vale la pena:

    Esta es la cronica que hizo un tal Toni Querol del diario "La Vanguardia", de un concierto de Saxon en Barcelona el 25 de marzo.


    Mi amigo Jordi Geli y yo, los dos estamos catatónicos en la puerta de la sala Razzmatazz 2, los culos pegados a la pared, el pelo y las orejas volando hacia atrás, las mejillas nos hacen el brlblrlrlbrl de sacar la cabeza por la ventanilla de una avioneta, y somos los soldados nazis de En busca del arca perdida, cuando abren el arca, y ninguno de los dos puede desviar la mirada del escenario y lo único que podemos decirnos el uno al otro es:

    –Ahora en serio...

    Esta es la visión: una sala llena hasta el techo, mil personas con los brazos en alto y los dedos en cuernos y las cabezas agitando. El escenario parece la fuente de Montjuïch durante el piromusical, y un guitarra anciano como las montañas extrae de su instrumento un riff yunque que suena ¡Ka-ka-ka-ka-KAKAM! El cantante, más anciano aún –su cara es una gaita deshinchada de pana sin planchar y papel de plata usado– aúlla con una voz parte gruñido, parte yodelling suizo. Otro guitarra edifica con diez dedos de Heavy metal La subcultura menos sub y más épico-humorística, analizada a partir del concierto barcelonés del mítico grupo inglés Saxon Flamígera bola de rock flautista aquel arpegiado ascendente que suena guili-guili-guili, y el bajista no lleva camiseta, y quizás tampoco pantalones. Nos gustaría ver al batería, pero está sepultado tras una Línea Maginot de bombos y cajas. Todos van vestidos, pese a su descomposición geriátrica y bolsudez facial, como bikers invitados en The Matrix XVIII; la versión ambientada en un asilo. Es obvio que estamos en un concierto heavy metal, damos el cante como si hubiésemos ido a heavy metal”. La palabra clave aquí es: bastardizar. La cultura metal se basa en esa degeneración abyecta del blues negro (desprovisto de cualquier significante y contexto racial gracias a pioneros del género como Led Zeppelin), mezclada con iconografía medieval-Tolkieniana, sexismo ruborizante, banalidad estratosférica, chuleo de matón de EGB (“Dame las canicas, o te afostio”), glorificación del dinero, y de fondo (o en primer plano, a poder ser) muchas señoras Heavy: iconografía medieval-Tolkieniana, sexismo, banalidad, chuleo de matón de EGB, glorificación del dinero, y de fondo, muchas señoras macizas
    un mitin del PP vestidos de Paco Clavel, estamos paralizados en el minuet ante el espejo de El baile de los vampiros,y lo único que podemos hacer es repetirnos:

    –No, ahora en serio...

    Es heavy metal, sí. Simon Reynolds dijo en un The Wire: “En los últimos 60 y primeros 70, los grupos ingleses bastardizaron el blues, y sus imitadores americanos bastardizaron su bastardización, y en algún punto de todo esto nació el macizas de pinta rameresca. Poco más. El metal, como dice el cruel Reynolds, “carece de alma, es machista, ampuloso y proto-fascista”. Greil Marcus lo llamaría “una pornografía de dinero, fama y dominación sin otra razón de ser que sí mismo”. Y Dick Hebdige decía en su Subculturas (Paidós) que el seguidor metal mezclaba “estética hippie y machismo de estadio de fútbol”.

    Lo cierto es que no hay cultura más Maker que cuando vieron Spinal Tap (la comedia sobre una ficticia y penosa banda heavy inglesa), no captaron la mofa. “Spinal Tap son exactamente como nosotros”, diría su guitarrista Slash. No había ironía ni subtexto en la frase del pobre diablo. Para Slash, Spinal Tap no era comedia; era un fiel documental sobre su vida. Tienen que admitir que, por mucho que algunos fragmentos estuviesen basados en bandas heavies reales (el bajista Derek Smalls estaba inspirado en el de Saxon), esa frase asusta lo suyo.
    ¿Alguna de las canciones de Saxon le cambió la vida a alguien? ¿Con qué fin? ¿Qué tiene el heavy?

    Pero bueno, así es el músico heavy medio: la sutileza de Manolo El Del Bombo metida en el cuerpo de un Gandalf con ataque de histeria. Un deshecho Quijote motora que al mirarse en el espejo ve al Den de Corben rodeado de dragones y mazmorras y –especialmente– amazonas encadenadas. Un cerebro debatiéndose entre Putas caníbales II y Camelot.

    Efectivamente, todo el heavy metal está basado en la ceporrez más extrema, si bien sostenida musicalmente con volumen parte-orejas, ínfulas de Bach (vean el ensayo de Robert Walser de 1993 Heavy metal appropiations of classical virtuosity) y la máxima evasividad temática posible. Las comparaciones con la música Oi! son, por esto último, inapropiadas: pese a que el Oi! es obviamente ceporresco en su forma, las canciones hablan del entorno social de sus fans (como demuestran las letras de Cockney Rejects). Las letras clásicas del metal, por el contrario, se centran en princesas subidas en corceles blancos, espadas mágicas, conceptos abstractos como “sólidas bolas de rock”, fornicio de caballerías y escenarios infernal-apocalípticos. El porqué este género tuvo tanta aceptación entre la clase obrera lumpen de los 80 sólo puede explicarse comparándolo con el éxito de las actuales Playstation; tras trabajar de reponedor seis días a la semana en el Condis, convertirse por unas horas en un Norman-do con paquetón tamaño buque de carga puede antojarse una opción deseable.

    Me pregunto, como Kevin Rowland en Show me, qué se habrá hecho de mis heavies, aquellos chicos duros con camisetas de Iron Maiden y bambas J'Hayber que en 1985 parecían dominar algunas zonas de mi pueblo natal, Sant Boi (especialmente los pisos baratos de Ciudad Cooperativa), y que se reproducían como las setas de L'estel misteriós. Un 80% de los tipos con los que empecé a salir por ahí en 1º de BUP eran heavies, un par de años aprender por mí solo, con ellos lo tuve resuelto en un par de semanas. Porque el heavy metal es el culto más delegador y menos autosuficiente que existe (el concepto de fanzine heavy ni existe, toda su imagen está basada en merch de grandes compañías, los conciertos son organizados por empresarios...), excepto en la taja. A esa parte se le dedica la atención más meticulosa. Si la marca de champán Dubois (la más económica) llega a tener algo de instinto comercial hubiese comercializado su producto como “Dubois: ¡El auténtico Champán Para Heavys!”.

    Zas: estamos de vuelta en el concierto (no se lo dije: eran Saxon) Jordi y yo. Ya nos hemos situado a un lado de la barra, pero nuestras caras siguen petrificadas en ese rictus de sorpresa pre-muerte que sólo conserva la gente que ha visto El Horror. La audiencia parece estar dividida en dos: unos son soldados rockeros de la noche en full regalia (cuero, greñas, chupas Himmler y por supuesto camiseta-del-grupo-que-toque), los otros un océano de jerséis Springfield XL, calvas, ojos abatidos que hablan de vivir aún con los padres, todos con varias barbillas que se derraman unas sobre otras como Tranchettes escalfados. La proporción de hombres y mujeres es de 1000 a 1, sin exagerar. No hay chicas, lo que parece explicar por qué el sector Tranchettes reparte su atención entre el grupo y las camareras. Nadie baila, pero los puños cuerneros no descansan. La edad oscila entre los 25 tísicos y los 45 en ruinas.

    Saxon tocan sus éxitos: I gotta rock to stay alive, Solid ball of rock (¿qué les dije?), To hell and back, Princess of the night (otra), Crusader y The power & the glory. Hay un momento en que nos creemos capacitados para predecir el tema de cada canción que van a tocar. Nos preguntamos: ¿Alguna de estas canciones le cambió la vida a alguien? Y si es así, ¿Con qué fin? “Sí, estoy harto de cavar zanjas. Ya lo tengo: ¡Me haré Templario!”. Porque, comparado con la cruda realidad del punk, la emoción del soul, la agresión del hardcore... ¿Qué tiene el heavy, aparte de druidas y carros de fuego? Por lo pronto, parece que lo que tie-ne son ganas de irse a casa, pues el primer bis llega a los 30 minutos. Cuando Biff Byford –el vocalista con cara de odre– anuncia los últimos temas, le veo feliz con sus pantuflas, arreglando el jardín en lugar de regurgitar por enésima vez “Ride like the wind”. Pero supongo que Biff tiene que “rockear para seguir con vida”, como dice él mismo, como los tiburones que mueren si dejan de nadar. El show termina y decidimos irnos con deferencia ad hoc, saludando cuernilmente, sin reírnos. Porque esto es un tema serio, es heavy metal, balanceándose entre nuestras piernas como sólidas bolas de rock."


    ahí queda eso...:u:
     
  16. Y encima escribe asi, para que digamos lo culto que es ¬¬ En fin, que les den pol culo, no voy a hacer caso a nadie que no respete...
     
  17. JAJAJA pues yo me he echao unas risas de la ostia, en serio... hay alguna expresion digna de gigatron, me he partido pero mucho mucho eh? JAJAJAJA

    Como vi por ahi en una plataforma... dejemosles que mueran tontos, tio! :u:
     
  18. perdonad q escriba desde la ignorancia del heavy... y a lo mejor la pregunta es algo estupida... pero esto es simplemente una satira?... habra vida mas aya de la ciencia ficcion no?... q forma mas tonta de catalogar un genero musical... en fins... asi es la prensa "especializada"...
     
  19. Hombre, el tío escribe con toda la ironía del mundo y, la verdad es que , en algunos aspectos, razón no le falta. Lo que jode es el tonillo de superioridad que se gasta el notas con sus citas rimbombantes para que, como bien dice Olaf, veamos lo culto que es y poca cosa más.

    Viva la bastardización!
     
  20. Odio con toda mi alma a la peña que se clava con algo sin argumentos de verdad y habla de manera 'culta' para darle veracidad al texto. Tengo un conocido que hace lo mismo, el nota se me pone a hablarme casi en castellano antiguo, que se pire a su castillo, no va a tener mas razon por hablar asi...
     
  21. Lo que no entiendo es por qué la gente sigue leyendo las críticas no sólo de música, sino de cualquier cosa... Recuerdo con "cariño" el caso del impresentable Nando Cruz (no sé si aún está en El Periódico). Este señor es un snob que se dedica sistemáticamente a ensalzar los conciertos en los que se ve el suelo de la sala y destrozar los que están llenos. Se pudo comprobar hace unos años con Garbage, que vinieron a BCN cuando eran desconocidos y entonces la crítica era buenísima, eran unos auténticos genios alternativos. Luego triunfaron, volvieron al cabo de unos meses con la sala llena y con prácticamente el mismo show y entonces los puso a caer de un burro. Patético.

    El crítico no es más que un artista frustrado y eso se nota. Si realmente supiese de lo que habla y fuese bueno se ganaría la vida haciéndolo, y no criticándolo...
     
  22. AAAAAAAMEEEEEEN
     
  23. Pues parece ser que La Vanguardia recibió muchas quejas, que publicó en su página del defensor del lector junto con la respuesta del crítico de marras.
    Parece ser que Kiko Amat es el seudónimo de Toni Querol (o viceversa)

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  24. Yo, como periodista-baterista, estimo que un crítico debería estar muy bien formado musicalmente... tener criterios con los qué poder criticar algo, sea el género que sea, y no basar esas destructivas críticas en gustos personales... para peor, atizados con un mal humor que sólo ellos entienden.

    Es lamentable que esto ocurra con la mal llamada "prensa especializada"... que de especializada tiene poco y mucho de prejuiciada.

    Por aún cuando intentan entender subculturas sólo a través de la música y no desde un punto de vista más global y sociológico... dan pena ajena.

    Ojalá se les exigiera de verdad y sus editores no fueran tan laxos con las correcciones o críticas sobre los escritos que aparecen en esas publicaciones. [-(
     
  25. Fer

    Fer

    Jejeee, es que si acaso.... es la edad para comprarlas!! luego ya..... uno se va dando cuenta de las cosas y ya no es lo mismo ;)
     

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