Tam Tam Drumfest 2008
Fueron siete, siete horas de maestría y buen hacer por parte de todos y cada unos de los participantes en el Drumfest'08, que se entregaron a un público que llenaba el enorme escenario de la nueva facultad de Comunicación, dispuestos y entregados a enseñar, aprender y babear respectivamente. Y no os quepa duda que así fue.
El primero en saltar a la palestra fué Javo Barrera, experimentado baterista mexicano que ha trabajado con artistas de renombre como Aleks Sintek, Alejandra Guzmán o La Quinta Estación entre otros
, el primero en aparecer con un feeling, un groove, y una serenidad llena de musicalidad impresionante, estuvo desgranando temas de su nuevo álbum de una factura homogénea, plena de linealidad musical y de una categoría armónica e instrumental que ya en sus comienzos nos dejo a todos con una sensación cutánea de haber estado saboreando música por todos los poros. Mientras desarrollaba su actuación nos sorprendió con un interesante solo de batería comenzando con la archiconocida entrada del tema YYZ de Rush. Una gran actuación de Javo que levantó los primeros aplausos del festival, dejando un buenísimo gusto de boca a todo el personal congregado.
A continuación se subió a la batería el cubano Yoel Páez, que acompañado de unas congas, como dice él "cuando uso sólo batería las echo de menos",
fué desarrollando su demostración con soltura y ejemplos ejecutados con patrones de buen ritmo latino, claves, songos, boleros y muchas más ritmicas cubanas de las que se hace eco en un libro que saca ahora sobre música cubana de los siglos XVI y XVII. Una forma de ver la música y tocarla que provocó una gran ovación por parte de los asistentes por más de 2 minutos al finalizar su desmotración. A destacar su acercamiento a otros estilos de música ajenos a su especialidad como el rock o el pop, en el cual se desenvuelve de una forma brillante y desenfadada como demostró en el tema "Desde Brasil" de Café Quijano, ejecutadolo al 50% entre congas y batería, un espectáculo digno de ver!
Llegó el turno de los locales. El malagueño Coki Jiménez y el onubense de adopción José Mena. De sobras es de todos conocido sus magnificos trabajos en el panorama musical del país.
Estos sin pretensiones de deslumbrar ni encumbrarse delante de los asistentes estuvieron cercanos y afables, muy comunicativos, o "habladores y agradecidos " en el caso de Mena (no cambies te queremos así), y con sus magníficas dotes técnicos nos demostraron como el mismo tema puede y "debe" sonar diferente según cada batera que lo toque. Acabaron con una "batalla" entre ellos, unos diez minutos de trepidantes y enloquecidos ritmos en los que cada cual puso pulso, ritmo, pasión y habilidad, bastante fuerza expresiva por parte de ambos y MÚSICA de tambores "pa' rebentá", quedando toda la concurrencia en un hictus de éxtasis bateril con el interrogante cerebral de ¿si esto es lo que hemos recibido, que nos darán en la segunda parte cuando volvamos del almuerzo?.
Tras la pausa de media mañana para comer, recoger los kits de los tres primeros clinics,
comienza la segunda tanda de masterclass y se nos presenta por parte de su repesentante de marca a Jimmy DeGrasso. Este hombre menudo de estatura, entró en chandal a la platea y sin mediar palabra la locomotora echó a andar. Tensión, tensión y más tensión es lo único que se nos ocurre para intentar expresar con palabras una solución continua de golpes de bombo y rítmica exageradamente mecánica y matemática de un tempo a revientacaldera que tuvo a la sala en un subidón, sin aliento, porque él al parecer no lo necesitaba, hasta que llegó la hora de aflojar para intercalar un par de temas de su banda con el subsiguiente acompañamiento de instrumentos. Una vez tocados los play along terminó su demostración y bajó toalla en mano para explicar en inglés, con traducción de Juan de la Oliva, la composición y medidas de su Kit. Una actuación bastante interesante para el público mas rockero, pero que tal vez cayó un poco en rutina.
Le llegó el turno al esperado y mediático austriaco Thomas Lang.
Las presentaciones sobraban, y con toda la harina ya en la masa, no se gastaron casi ni las palabras de su nombre para que apareciera joven y atlético, en pequeña carrera desde el lateral y con una sonrisa de estar disfrutando tanto como nosotros de su participación. Tenia montado dos TD20 de Roland, estándar según explicó cuando acabó, dos mesas de sonido, y lo menos ocho pedales, cuatro para cada pie. Es todo un espectáculo intentar tan sólo discernir entre los múltiples patrones orquestados por cada uno de sus miembros a una velocidad de vértigo, mayor incluso que lo que parece percibirse, y que hace todo eso con musicalidad. Germana, pero musicalidad al fin y al cabo. Se lo intentó hacer con swing latino, y le funcionó resultón, orquestó campanas en su kit roland y el público escuchó algo diferente. Con la maestría de este campeón mundial de la batería los cincuenta minutos de su actuación fue como el circo del sol aplicado a la batería "moderna", un no parar de todavía más dificil y llamativo. En una palabra: Impresionante.
El último de la noche, el gran Peter Erskine. Simpático, sabio, amable, afable con el público al que hizo tocar el contrabajo en el aire para demostrar que el autentico feel lo tiene el swing del jazz, no según él, el golpeteo desaforado de pellejos en tensión. Charló con el respetable, explicó que le gusta llevar rides crasheables y crashes que hagan de ride, y pasó a tocar y tocar jazz, jazz y jazz. Swing, ritmo a pulso, a contrapulso, sonido y música. Música en grande, como de grande es este hombre, de corazón, sentimientos y sonido, como según explicó todo debe hacerse para que lo que sea que hagamos se le pueda llamar Música. Una grandísima masterclass la de Peter, como siempre llegandote lejos, y saliendo con la impresión de que has aprendido algo, que aparte, tu cabeza ha modificado alguna pieza de tu engranaje bateril para bien.
Gracias una vez más a la familia TAM TAM (Jose, Victor, etc...) por este evento de incalculable valor para todos y por tratarnos como siempre de forma excelente.
, el primero en aparecer con un feeling, un groove, y una serenidad llena de musicalidad impresionante, estuvo desgranando temas de su nuevo álbum de una factura homogénea, plena de linealidad musical y de una categoría armónica e instrumental que ya en sus comienzos nos dejo a todos con una sensación cutánea de haber estado saboreando música por todos los poros. Mientras desarrollaba su actuación nos sorprendió con un interesante solo de batería comenzando con la archiconocida entrada del tema YYZ de Rush. Una gran actuación de Javo que levantó los primeros aplausos del festival, dejando un buenísimo gusto de boca a todo el personal congregado.A continuación se subió a la batería el cubano Yoel Páez, que acompañado de unas congas, como dice él "cuando uso sólo batería las echo de menos",
fué desarrollando su demostración con soltura y ejemplos ejecutados con patrones de buen ritmo latino, claves, songos, boleros y muchas más ritmicas cubanas de las que se hace eco en un libro que saca ahora sobre música cubana de los siglos XVI y XVII. Una forma de ver la música y tocarla que provocó una gran ovación por parte de los asistentes por más de 2 minutos al finalizar su desmotración. A destacar su acercamiento a otros estilos de música ajenos a su especialidad como el rock o el pop, en el cual se desenvuelve de una forma brillante y desenfadada como demostró en el tema "Desde Brasil" de Café Quijano, ejecutadolo al 50% entre congas y batería, un espectáculo digno de ver!Llegó el turno de los locales. El malagueño Coki Jiménez y el onubense de adopción José Mena. De sobras es de todos conocido sus magnificos trabajos en el panorama musical del país.
Estos sin pretensiones de deslumbrar ni encumbrarse delante de los asistentes estuvieron cercanos y afables, muy comunicativos, o "habladores y agradecidos " en el caso de Mena (no cambies te queremos así), y con sus magníficas dotes técnicos nos demostraron como el mismo tema puede y "debe" sonar diferente según cada batera que lo toque. Acabaron con una "batalla" entre ellos, unos diez minutos de trepidantes y enloquecidos ritmos en los que cada cual puso pulso, ritmo, pasión y habilidad, bastante fuerza expresiva por parte de ambos y MÚSICA de tambores "pa' rebentá", quedando toda la concurrencia en un hictus de éxtasis bateril con el interrogante cerebral de ¿si esto es lo que hemos recibido, que nos darán en la segunda parte cuando volvamos del almuerzo?. Tras la pausa de media mañana para comer, recoger los kits de los tres primeros clinics,
comienza la segunda tanda de masterclass y se nos presenta por parte de su repesentante de marca a Jimmy DeGrasso. Este hombre menudo de estatura, entró en chandal a la platea y sin mediar palabra la locomotora echó a andar. Tensión, tensión y más tensión es lo único que se nos ocurre para intentar expresar con palabras una solución continua de golpes de bombo y rítmica exageradamente mecánica y matemática de un tempo a revientacaldera que tuvo a la sala en un subidón, sin aliento, porque él al parecer no lo necesitaba, hasta que llegó la hora de aflojar para intercalar un par de temas de su banda con el subsiguiente acompañamiento de instrumentos. Una vez tocados los play along terminó su demostración y bajó toalla en mano para explicar en inglés, con traducción de Juan de la Oliva, la composición y medidas de su Kit. Una actuación bastante interesante para el público mas rockero, pero que tal vez cayó un poco en rutina. Le llegó el turno al esperado y mediático austriaco Thomas Lang.
Las presentaciones sobraban, y con toda la harina ya en la masa, no se gastaron casi ni las palabras de su nombre para que apareciera joven y atlético, en pequeña carrera desde el lateral y con una sonrisa de estar disfrutando tanto como nosotros de su participación. Tenia montado dos TD20 de Roland, estándar según explicó cuando acabó, dos mesas de sonido, y lo menos ocho pedales, cuatro para cada pie. Es todo un espectáculo intentar tan sólo discernir entre los múltiples patrones orquestados por cada uno de sus miembros a una velocidad de vértigo, mayor incluso que lo que parece percibirse, y que hace todo eso con musicalidad. Germana, pero musicalidad al fin y al cabo. Se lo intentó hacer con swing latino, y le funcionó resultón, orquestó campanas en su kit roland y el público escuchó algo diferente. Con la maestría de este campeón mundial de la batería los cincuenta minutos de su actuación fue como el circo del sol aplicado a la batería "moderna", un no parar de todavía más dificil y llamativo. En una palabra: Impresionante.
El último de la noche, el gran Peter Erskine. Simpático, sabio, amable, afable con el público al que hizo tocar el contrabajo en el aire para demostrar que el autentico feel lo tiene el swing del jazz, no según él, el golpeteo desaforado de pellejos en tensión. Charló con el respetable, explicó que le gusta llevar rides crasheables y crashes que hagan de ride, y pasó a tocar y tocar jazz, jazz y jazz. Swing, ritmo a pulso, a contrapulso, sonido y música. Música en grande, como de grande es este hombre, de corazón, sentimientos y sonido, como según explicó todo debe hacerse para que lo que sea que hagamos se le pueda llamar Música. Una grandísima masterclass la de Peter, como siempre llegandote lejos, y saliendo con la impresión de que has aprendido algo, que aparte, tu cabeza ha modificado alguna pieza de tu engranaje bateril para bien.Gracias una vez más a la familia TAM TAM (Jose, Victor, etc...) por este evento de incalculable valor para todos y por tratarnos como siempre de forma excelente.
Crónica: Jabalmud
Fotos: Sephi
Fotos: Sephi
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