Gisela Renes. Miedo escénico
Hoy tenemos la suerte de mantener una conversación con Gisela Renes, psicóloga psicoanalista, especialista en psicosomática y ademas gran cantante, con una voz privilegiada que es un autentico placer escuchar.Gisela es Miembro del Instituto de psicoanálisis valenciano (APM, Asociación Psicoanalítica de Madrid, API: Internacional), así como del Instituto de Estudios y Psicoterapia Médica de Madrid: IEPPM. Además es profesora de la asignatura de psicoanálisis en niños y adolescentes en el EVES (formación PIR, MIR) Aunque ha trabajado en trastornos de sueño en La clínica el Consuelo, durante unos años, ejerce su profesión sobre todo en la clínica privada desde hace más de diez años.
Ha dado charlas y conferencias en el Colegio de Médicos de Valencia para el IEPPM, El CPV y el Conservatorio de Utiel entre otros..
Como cantante podemos destacar una dilatada carrera profesional como cantante solista, como protagonista en musicales, poniendo la voz a los temas “Cuanta historia” y “La trampa del corazón” del álbum “El Lado Femenino” de Nacho Cano o incluso siendo parte integrante del proyecto musical/documental “Canto Rodado” junto a otros profesionales de renombre.
Gisela ha estado dando una serie de conferencias referentes al miedo escénico, y no hemos querido dejar pasar la oportunidad de realizarle unas preguntas cuyas respuestas han sido realmente interesantes.
Vamos a tratar del miedo escénico, para ubicarnos un poco ¿como podríamos definir el miedo escénico y como afecta a los músicos, actores, etc?
Antes de definir el miedo quisiera explicar que nuestro psiquismo y nuestro cuerpo es algo extremadamente complejo y por tanto difícil a la hora de explicar su funcionamiento. Ambos (cuerpo y mente) conforman una unidad natural; es decir, todo lo que pase en el cuerpo repercute en la mente y todo lo que pase en la mente repercute en el cuerpo. El miedo escénico es un miedo “irracional” que coloca al cuerpo y al psiquismo en situación defensiva y de huida. El sujeto se paraliza porque piensa que algo grave está sucediendo o va a suceder frente a una tarea que es, justamente, el demostrar, interpretar o exhibir frente al otro una capacidad artística muy “investida”. Cuando digo investida me refiero a que en cualquier producción artística el sujeto pone una carga emocional enorme que aúna: la exigencia, el placer y la angustia.
Si hablamos de la música, concretamente, agregamos un plus ya que es una creación artística que sobre todo se desenvuelve en el hábitat del escenario (con la inmediatez del momento) por tanto su finalidad es que sea escuchada, vista y reconocida por otros en un momento que se comparte “in situ”. Esto no le pasa a otras producciones artísticas como la escritura o la pintura entre otras, que se hacen en soledad….en ese sentido comparte ese plus con el teatro.
La cuestión es que el cuerpo de una forma instintiva en una situación de miedo se prepara para “huir”. Huir de algo que él entiende como peligro inminente, pero sabemos que el peligro no es real sino que forma parte de una fantasía interna, aunque hay que decir que el sujeto sí lo entiende como peligro real para el “Yo” (hablamos de conflicto intersubjetivo). Este miedo coloca al sujeto en una situación de total indefensión, como si fuera un niño incapaz de encontrar una salida frente al peligro.
Hay sentimientos comunes que se dan en la mayoría de músicos y actores como pueden ser la vergüenza, sentimientos de inferioridad, culpa…pero sobre todo el sentimiento que reconocen todos es de soledad y aislamiento. Uno siente que no hay contención ni interna ni externa (que viene del otro). Es más, lo que le rodea se ha vuelto persecutorio para la persona, sobre todo lo que está representado en la mirada del público. (ansiedad persecutoria)
En los casos más comunes, cuando no es el pánico el que domina ese “escenario imaginario”, son muchos los que cuentan como, minutos antes de salir, están nerviosos y piensan en la huida pero a medida que esta situación puede ser pensada en su dimensión real y a medida que la experiencia de ponerse delante del público es cada vez más familiar y más frecuente, ese miedo disminuye. Aunque siempre cierto nerviosismo se mantiene, incluso cierto estrés es de algún modo saludable porque coloca al YO en una situación de mayor concentración y exigencia. De auto-observación.
Pero cuando la situación se torna tan angustiante el pensamiento puede ser, no sólo de huida, sino de muerte inminente. Y el discurso cambia: creen que se van a desmayar, todo les da vueltas (vértigo) mostrando que la fantasía no es de que algo te pueda salir mal o que no vayas a ejecutar correctamente la pieza sino que la fantasía que aparece es de pérdida de realidad, tanto con lo que nos rodea como con las sensaciones de nuestro cuerpo. Y en este caso, encima rematado con la fantasía de que todo este caos interno te está sucediendo frente al público (morir en público= mostrar la debilidad).
Esto conforma algo muy importante para entender el miedo escénico, ya que “por proyección” la forma de juzgarnos, exigirnos y de distorsionar nuestras capacidades ahora se ha colocado en el “otro”. La persona piensa que es el otro el que le juzgará, lo intimidará y que le observa como juez implacable.
No está de más decir que forma parte de una fantasía que se ha internalizado a lo largo de los años y que tiene que ver con la mirada de los padres sobre todo y con la mirada de otros modelos importantes que han formado parte de la historia (enseñanza) del sujeto.
Aunque sea difícil de pensar para muchos, lo que está en primer plano aunque muy inconsciente, es la angustia frente al fracaso que conlleva la pérdida de autoestima (el buen narcisismo). Y lo que se exhibe es la angustia en primer plano.
Para los que no están familiarizados con estas sensaciones todo esto parece de película pero tiene su explicación aunque sea muy compleja. Tan compleja como es el sujeto humano. Hay que pensar que aunque suene muy simbólico, para algunos el subir al escenario representa los teatros más inconscientes de su historia.
¿Es el miedo escénico un mecanismo de defensa?
El miedo es una emoción no un mecanismo de defensa, lo que pasa es que la situación que se crea, sobre todo con la mirada de los otros, dispara dentro de nosotros una alarma llamada “angustia señal” que hace que se pongan en juego una serie de mecanismos de defensa que pueden tener que ver con realidades, ya que el cerebro entiende que hay una situación de peligro y se tiene que hacer cargo, pero sobre todo con fantasías de conflictos antiguos, infantiles, que crean este nuevo escenario.
Lo que me interesa resaltar es que estos mecanismos de defensa, que son muchos, vienen de situaciones pasadas que se reactualizan apareciendo “in situ” las emociones que estos pensamientos nos habían evocado. Mostrando una situación de conflicto interno difícil de sostener para el YO.
Los síntomas a nivel fisiológico son muy angustiantes para el cerebro; Y pueden ser que se aumente el ritmo cardíaco, la respiración se acelere, las glándulas aumenten o disminuyan su actividad, aumento de la adrenalina, temblor de manos o de voz, se tensan los músculos, incluso llegando a paralizar y bloquear ciertos músculos y tendones… Podría ponerte muchos ejemplos según sea el instrumento, pero sólo citaré dos: la afonía de la cantante o la pérdida de embocadura del trompetista.
La cuestión sería que nuestro YO interno piensa que estamos en una situación de peligro y empieza a buscar soluciones de compromiso aunque estas sean también malas, esa es la contradicción o el conflicto; y eso es lo que hay que cambiar. Localizar esas fantasías y crear mejores mecanismos de defensa, más saludables para el YO.
¿Forma el miedo escénico parte de nosotros por el mero hecho de ser
seres humanos? ¿Por que hay quien lo sufre y quien parece no tenerlo?
El miedo en cierta medida nos protege a todos ya que aparece, como he dicho antes, como alarma frente a situaciones de “no control” pero cuando se convierte en fobia, como bien dices, la persona sufre tanto que le puede llevar a la inhibición y paralización de la actividad artística, y eso desde luego no es deseable, incluso no pasa en los mismos grados ni aparecen siempre las mismas reacciones fisiológicas. Es una cuestión de intensidad “del miedo” pero sobre todo cualitativamente hablando ya que las fantasías en torno a esta exposición son muy particulares para cada uno. Además, y ya sería otro tema, no todos eligen subirse a un escenario y dedicarse a lo artístico; ahí entraríamos en otro tema mas extenso.
¿Puede sufrirse en actividades externas a las meramente artísticas?
Puede sufrirse en cualquier actividad que represente la exposición frente a un público en el que el sujeto entienda que se le está “ juzgando” y que su “ narcisismo” o autoestima está en juego. Pero en el caso de lo artístico, como he dicho antes, tendríamos que hablar de por qué unas personas están destinadas o eligen lo creativo como medio de expresarse y/o comunicación con el otro.
Aquí tendríamos que hablar sobre qué pasa con el fenómeno creativo, qué tiene de especial la música en sí, y lo que significa “ la sublimación” que es un mecanismo de defensa muy precoz que hace que transformemos “ la angustia” en otra cosa con distinto fin, por ejemplo en fines creativos. No sería más que el hecho de que todos necesitamos poder escaparnos de la angustia a través de otra actividad que nos ayude a canalizarla sanamente (cualquier manifestación cultural en general).
¿De todos los casos que has tratado/observado, hay algunos que recuerdes especialmente, ya sea por lo curioso o por lo grave del asunto?
Existe el secreto profesional y por tanto no puedo hablarte de casos concretos pero si te puedo contar que son numerosos los casos de pacientes que se han formado desde siempre en música clásica y que al pasar por el examen de improvisación se quedan paralizados mostrando síntomas de verdadero pánico. Lo que significa que si hacemos o interpretamos el papel de otro, al igual que le pasa a los actores, crea menos angustia porque está desplazada y si expresamos y exhibimos lo que es puramente propio parece que la angustia no se liga del todo por lo que puede escaparse y aparecer en forma de miedo.
Me acuerdo el caso de Sole Gimenez, que dos semanas antes de grabar “la Noche”, que fue un concierto-disco en directo, se quedó sin voz. Voz que recuperó el mismo día de la actuación. Seguramente la exigencia de tener un mes de ensayos por delante, cantando frente a los propios músicos y gente de la profesión pesaba más que el ponerse frente a un público que hagas lo que hagas le gustará; por tanto tiene que ver con la exigencia que tú pones en quien te mira y te juzga.
También es típico que el actuar o interpretar música delante de gente de la profesión o de familia-amigos suele poner en juego más ansiedades que las de un público totalmente desconocido.
Lo que si es importante cuando trabajas estos miedos es localizar de dónde vienen (historia personal) y qué fantasías hay en torno a la situación de pánico, ya que pueden ser muy diversas.
Pero volviendo a tu pregunta, en mi cabeza tengo muchos casos pero como decía antes: aunque los síntomas son generales a muchos, la fantasía que hay detrás y con la que se trabaja es muy personal para cada uno y está ligada a su historia particular.
Un actor que interpreta a un personaje ¿Puede ser mas impermeable al miedo escénico que uno que se interpreta a si mismo, o un músico, por ejemplo?
Como comenté un poco más arriba. Los actores que interpretan un papel, cuanto más alejados de si mismos, menos miedo. Pero si por el contrario, ese papel le despierta recuerdos, sensaciones, sentimientos que tienen que ver con el mismo y sobre todo y lo más importante, si estos no están bien elaborados, en su sitio, lo que sucederá es que se repetirán y volverán a surgir “in situ”, como si hubiera sido el primer día en el que apareció ese miedo.
Aunque sean reminiscencias del pasado aparecen actualizadas. Por otra parte, en la elección de muchos actores esta la búsqueda de que el reconocimiento del público, del que mira, sirva para sostener su autoestima. Pasa mucho que encima del escenario son muy seguros y cuando se bajan aparecen todas las inseguridades, la timidez. En este caso en vez de que haya una verdadera fortaleza interna del YO, hay tal fragilidad que depende de los aplausos o la mirada de admiración del otro.
¿Existe alguna técnica para trabajar el control del miedo escénico?
Hay técnicas que se basan en la exposición gradual en este tipo de situaciones, incluso hay técnicas de relajación (muscular y recurriendo a imágenes) pero son válidas si el problema no está muy en la base. Habría que mirar cada caso, desde luego, y si es algo que sucede cada vez y coloca al sujeto en una situación de pasividad y de indefensión hay que tratarlo con psicoterapia. Recurrir a otro tipo de técnicas sirve pero no arregla el problema de fondo, y como pasa con toda situación cuando se vuelve fóbica; el miedo siempre busca nuevos desplazamientos para instalarse.

En caso de resultar un problema ¿Hay algún tipo de tratamiento psicológico para ello? ¿Y algún tipo de tratamiento farmacológico?
Un fármaco al que recurren muchos músicos, y que es motivo de bromas, es el SUMIAL. En este mundillo se bromea entre los músicos que antes de meter el instrumento en su estuche ponen primero el sumial, este es un betabloqueante, no es un ansiolítico, pero actúa a nivel del sistema motor, y ralentizando el ritmo cardíaco. Como con todo fármaco no se debe abusar ya que puede ser tóxico y tener otros efectos colaterales. También hay otros que recurren al trankimazin; pero puede crear dependencia.
Lo más efectivo a mi entender, si el tema es grave, es ponerse en manos de un especialista ya que lo que pasa con las fobias es que al ir desplazándose a otras situaciones u objetos, no tiene fin.
¿Puede llegar a superarse o solo podemos conseguir paliar sus efectos?
Si nos ocupamos realmente y vamos más allá de los síntomas puede superarse, pero la persona tiene que estar dispuesta a trabajar sus miedos. Y ahí radica el problema, muchos quieren soluciones espontáneas e inmediatas y todo tiene un precio, y eso requiere tiempo para ocuparse y el profundizar en el conocimiento de uno mismo.
¿Puede llegar digamos a "contagiarse" a la gente que participe en la actividad en la que lo sientas?
Hay una cosa que llamamos “histeria colectiva” que consiste en identificarse masivamente (contagiarse) con el miedo o la angustia del otro, pero nunca suele ser tan radical para que cree caos colectivo en donde todos se paralicen, esto puede suceder pero en situaciones muy concretas como el caso de personas que estén en situación de privación social, o sectas, o adolescentes muy reprimidos emocionalmente o en casos de realidad traumática. Pero nunca he oído de que se contagie de miedo escénico una compañía de teatro o una banda de músicos…siempre hay alguien que sirve de modelo “adulto” y pone un poco de realidad y serenidad para afrontar la situación.
Se ha dado un uso excesivo a las drogas o al alcohol por el hecho de desinhibir y ayudar a enmascarar el miedo escénico ¿Es lógico que la gente utilice una vida rápida como puede ser beber para poder asumir enfrentarse a algún tipo de situación en la que les afecte el miedo escénico? ¿Cuál debería ser la forma correcta de afrontar el miedo escénico?
Muchos utilizan el alcohol u otras drogas ya que funcionan como relajantes, y lo que hacen es que bajan la represión y el control. Pero es evidente que aunque te desinhibas un poco, también pierdes control sobre tu cuerpo y tu mente por tanto es una ilusión pensar que así lo estás haciendo mejor, la cuestión es que no eres consciente de ello. Recurrir a esto siempre es malo, y si no, solo hay que ver como han terminado los que lo han hecho.
Vuelvo a repetir lo dicho anteriormente, lo ideal es tomar consciencia de lo que está sucediendo. A veces no es más que tomar parte “ activa” y ocuparse; ya sea practicando y exponiéndose muchas veces a la situación. Si no es suficiente con la suma de experiencias sobre el escenario, entonces hay que ocuparse mirando lo que sucede dentro de nuestro psiquismo, y que representa para nosotros esa exhibición; pensar en la manera en la que hemos aprendido, quiénes han sido y son nuestros modelos y ser conscientes de nuestras metas y objetivos; básicamente en quién nos estamos mirando y a dónde queremos llegar…y ¿qué representa la mirada del otro, el público, en nosotros?
Si todo esto no es suficiente recurrir a técnicas de control y/o formas terapéuticas que te ayuden a ocuparte del miedo.
Lo que está claro es que: si es paralizante, te aparta del placer de actuar, o hacer música, o no te permite ir creciendo y desarrollando nuevas formas de expresión en esta profesión, hay que buscar ayuda.
Ha sido un placer que nos hayas concedido un rato de tu tiempo para contarnos tantas cosas interesantes sobre el miedo escénico. Mucha suerte en todos tus proyectos.
Gracias a vosotros

octubre 07, 2011
90.174.64.25
Votos: +0
Esas "bobadas" se llaman miedo escénico y efectivamente, uno preferiría irse al desembarco de Normandía en primera fila que subirse a un escenario. Cómo se nota que no has visto lo que le sucede a alguien que sufre esto.
mayo 13, 2011
84.123.18.196
Votos: +1
Y sin embargo, Gisela sabe claramente de qué se trata. No en vano es una excelente cantante, y además sabe música (además de psicología!)
Quien haya vivido "el león" que se ve desde el escenario, nota que lo dicho por Gisela es absolutamente acertado . . . y da muy buenas explicaciones, apoyándose en su profesión de psicóloga.
Gracias!
mayo 10, 2011
88.9.39.148
Votos: -6
Que cantidad de bobadas. La lectura es cansina... pero, ¿ Que hace un musico tocar o desembarcar en Normandía ?. Por Dios!