Acoustic Lashes
Desde que Rubem Dantas se trajo a España el cajón peruano para lo incorporarlo al sexteto de Paco de Lucía han transcurrido ya algo más de 30 años. Toda una vida, para nosotros, pero realmente desde un punto de vista histórico esto sucedió “ayer mismo”. No hace falta indagar mucho en bibliografía para darse cuenta de que la incorporación de este nuevo instrumento supuso una revolución en el flamenco, y como cualquier revolución que se precie, el nuevo timbre que proporcionaba el cajón se fue asimilando entre críticas y aplausos a la realidad de su nuevo contexto.
Criticado por unos por no ser un instrumento genuinamente ibérico ni “con historia”,
alabado por otros por las infinitas posibilidades que ofrecía tanto en su función de acompañar al toque y al cante como en la de reforzar a los bailaores encima del tablao. Así pues, en los primeros discos de Paco de Lucía oíamos un cajón parco, de sonido sobrio… fruto de la madera noble de su material junto a la inexistencia de cuerdas en su interior. Años más tarde, para ayudar a popularizar el cajón entre el músico amateur, con menos técnica de manos, algunos ávidos constructores empezaron a incorporarle cuerdas y cascabeles, así como a construirlo con contrachapado, que es mucho más barato y sobre todo, con mucho más perdón frente a una mala ejecución del golpe.
Fue entonces cuando al cajón dejamos de llamarle “peruano” para llamarle “flamenco”. Ya era un poco más nuestro. Ya no sonaba igual que el cajón de los primeros discos, pero cada vez se popularizaba más su “nuevo” sonido. Y pocas innovaciones más protagonizó ya. Destacaríamos la “vuelta a los inicios” de los míticos cajones de Germán Ocaña, donde se recuperaba la madera noble y se eliminaban los cimbreos excesivos de cuerdas y cascabeles… incorporando la posibilidad de tocar intervalos melódicos en otra de las tapas del cajón. Y después… ya nada. El universo de la evolución del cajón flamenco seguía aparentemente estático, o más bien “ojo avizor”, puesto que día sí día también aparecen nuevas marcas de cajón con instrumentos calcados unas de otras, cual clones, con repercusión nula en la historia que nos ocupa.
Hasta la aparición de los Acoustic Lashes.
Los artesanos de Chambo Percussion, con más de 20 años dedicados a la construcción de cajones, han dado un paso adelante respecto al resto de marcas. Desde los tiempos de Rubem Dantas y después con el artesano Germán Ocaña nada innovaba el concepto de cajón, pero por fin hoy tenemos una ingeniosa y creativa novedad. Los Acoustic Lashes son un accesorio que se coloca fácilmente encima del cajón. Unas varillas de bambú caen sobre la tapa frontal de manera que ahora se golpea sobre ellas, no sobre la tapa. Por “simpatía” las láminas de bambú golpean la tapa y es aquí donde se produce la innovación: el sonido producido es absolutamente distinto. Los graves se realzan ligeramente, pero son los agudos los que pasan a tener un color totalmente diferente. Nada que ver con los golpes dados con la técnica percusiva de la “galleta” ni con el uso de las escobillas de los baterías de jazz.
Los Acoustic Lashes, además, permiten diversas técnicas de toque y colocación. Pueden golpearse como se golpearía cualquier cajón, pero permiten también una curiosa técnica de arrastre que recordaría ligeramente el sonido de un “glissando” con el güiro o una washboard.
Existe también la opción de colocarlos no en la tapa frontal sino en la lateral, para tener así un tercer timbre sonoro posible, de modo que las posibilidades son amplias.
Probados con varios cajones de distintas características y precios, vemos que los Acoustic Lashes enriquecen los agudos y timbres cálidos de los cajones con peor calidad, de modo que pueden convertirse en el apéndice perfecto de aquellos cajoneros que no acaben de estar convencidos con el sonido vulgar o con cuerdas excesivas de su intrumento.
Finalmente, y no por ello menos importante, desde BATACAS.COM destacaríamos otro de los puntos fuertes de los Acoustic Lashes: el precio. Su PVP nos prece realmente accesible por las enormes posibilidades sonoras que ofrece, tanto para el músico aficionado como para el profesional. El hecho de poder cambiar radicalmente el sonido de un cajón con un accesorio que se coloca en 2 segundos nos abre una ventana llena de opciones, a la que sólo tenemos que asomarnos. Así que… si tenéis la posibilidad de probar el accesorio de Chambo Percussion, seguro que también gritaréis con nostros: “¡El cajón sigue vivo e innovando!”
